jueves, 19 de enero de 2012

Miss nicotina


Inviento cuerpos rotos sobre mapas de la distancia
Quiero invitarte a una cena con vino
de cartón
y  abusar de ti
Después mirar por la ventana como te vas
al resto de la ciudad
con las medias rasgadas
y dejando el humo detrás.

Pero yo no soy ese
yo soy el que deja el humo detrás
cuando paso por casas con luces superiores encendidas
Tengo sed tu carne
tengo frío
por las mañanas y tengo facturas.

Mucha burocracia.
Mucho humo que dejo detrás
miss nicotina
te echan en falta mis endorfinas.
Mi hipotálamo balbucea y combulsiona
y se empapa de Güisqui barato
Tengo sed de carne y de güisqui
por eso bebo cuerpos que me invento
sobre la distancia y los poemas.
Por eso son las dos de la mañana
y sigo despierto.

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sábado, 7 de enero de 2012

Bailando sobre las tumbas


Soy el calor de una estufa en Palestina
un culo de vieja que caga hachís
la primavera que te fumas y que quieres que vuelva
tu cuerpo harto de droga y tu rechazo.
Soy la costumbre de matar
los maletines 
la policía
soy el tiempo
bailando sobre las tumbas
soy la muerte
soy el sexo
soy el fantasma
que ve películas contigo
cuando nadie ve películas contigo
las votos del PP
todo lo que odias
soy el frío
es decir
un jueves de mierda.


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miércoles, 4 de enero de 2012

La increíble historia del dedo que conoció a Sr. Clítoris


Cuando un dedo conoce a un clítoris
puede que los ojos en el mundo superior
ni siquiera se hayan cruzado.
Los ojos siempre rehuyen
se retrotraen
hacia el interior
periscópicos se cierran
cuando el dedo los busca por dentro
de la carne
por un camino equivocado.
Suele pasar que cuando los ojos
se conocen por primera vez
los dedos y el clítoris no vuelven a verse.

Y hay otras historias en las que los dedos
acarician los hilos de los bolsillos
y fuera
en febrero
se conocen dos pares de ojos
los mios y otros femeninos
ojos que crees conocer a fondo
a simple vista
que ves cansados de trabajar
somnolientos
ojos que saben
que los conoces
que miran en el espejo del baño
un cuerpo húmedo y triste
que guarda un clítoris sin amigos
al que nunca presentaré
mis dedos.

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miércoles, 28 de diciembre de 2011

Satiriasis


I
Despierto en una hora carente de aroma,
son las diez en un paisaje sin café ni magdalenas.
Tampoco hay tangas, medias, wonderbras negros y con encajes
en esta cama que no es mi patria ni mucho menos la tuya:
mi patria está en tus cajones,
en ese clítoris en el que se instaura la dictadura
de la nieve del éxtasis ajeno.

Me opongo.

Todos nos merecemos tu cuerpo,
pero me exilian los dedos que acarician la nada erecta
de otro al que le dices:
«Te mato y me mareo».

No quedan en este país lejano con lenguas indecisas
ONGs que apoyen a los poetas, no harán cumbres internacionales
para solucionar el conflicto de tus sábanas,
no queda en este otoño un alma cristiana que done un orgasmo
a estas caderas tristes en las que ahora habito.

II

Me repatrían para la hora del almuerzo,
cuando el invierno ha caducado ya
todos los preservativos en todas las billeteras.
Tiempo suficiente para calentar un guiso y salgo
hacia una tienda de nombre impronunciable
donde me enamoro irremediablemente de una lectora
ocasional de Mario Benedetti. No le digo nada, algún día leerá
este poema y sabrá que tuvo suerte de no haberme hablado siquiera.
Viene Juanjo y nos echan de la tienda,
es por la noche ya, las diez, bebemos cerveza,
yo miro a las ciclistas, paso a tu lado y ni te saludo.

He comprado comida de mierda en un restaurante Yanki,
he vuelto a esta casa muda según parece
con dos hamburguesas, un libro de Fonollosa,
sobre todo sin ti y con un unas ganas considerables de echar un polvo.  



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diccionario de UnaLenguaConsentida


El sexo es mi cuerpo que no es este.
La luz es la ausencia que nos duele desde las sábanas.
La edad es eso que olvida las libertades.

El insomnio es un mail a tu nombre.
El exterior es un mapa que no quieres recordarme.
Un teléfono es un hilo de veneno entre dos calles.

No sé qué son el olvido, el sexo.
Tu cuerpo desnudo. El mío al lado.

El tiempo es una suma inexacta de mis verbos.
Tu verbo es pronombre sin relojes.
El pasado es tú que me matas a destiempo.

La infancia es otro objeto que olvidamos.
Los ojos son el clítoris de los poetas.
Un poeta es un asesino sin aurora ni infancia.

Todas las palabras que consiento se refieren a ti:
El sexo que impone luz a mi edad.
El insomnio que traen del exterior los teléfonos blancos.
Todas las cosas que desconozco.
El tiempo perfecto de todos los verbos sin pasado.
La infancia que son tus ojos liquidando a otro poeta.
Todas las palabras que consiento hablan de nosotros
en condicional perfecto, en la sombra de la tinta.
En sus significados.
En sus silencios.

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Poema sin mar


Hablo de ti a todas las ciudades que visito,
todas ciudades de interior
en las que el mar es un rumor lejano,
una baratija para burgueses en agosto.
Le hablo de ti a todas
las ciudades que conozco,
ciudades de un país sin pasado,
con un proletariado que asiente
y se marcha cabizbajo
y que no tiene noticias de ti.
Hablo de ti a todas las ciudades que conozco
y todas te conocen,
igual que te conocen las azafatas,
el revisor del tren,
las revistas tan cutres que olvida la gente
en los asientos de los trenes
de media distancia de RENFE.
Hablo de ti a los bañistas que van en autobús
a mi lado y que miran escépticos
mis ojos pasados,
por desgracia desde los trenes de media distancia
nunca se ve el mar, un mar que también te conoce,
que también conoce tus rodillas,
tu pasado, tu nostalgia de gato herido,
tu infancia sin playas.
Me hablan de ti las ciudades que visito
y nunca te termino de conocer...

>>Informamos a los señores viajeros
que está terminantemente prohibido fumar
en todo el recinto.

Me llaman al orden los empleados de seguridad
y nunca estás tú
en las ciudades que visito,
todas ciudades de interior en las que el mar
es un invento de los americanos,
nunca estás tú en la estación vacía,
en mi lado de la cama,
en el asiento contiguo del tren
mirando desde la ventana un camino sin mar.

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Las musas deben matar a los poetas


Creo que las musas deben matar
a los poetas.
Estoy convencido de que si las víctimas
conocieran de antemano a sus agresores,
muchos serían perdonados.
Y también creo que dicho acto supondrá
una maniobra política que sacará
a este país de la crisis porque si tu me matas
esta misma noche darás trabajo a:
los enfermeros que constaten mi defunción,
el taxidermista que adecente mi cadáver,
Un chófer de coches fúnebres.
El cura que oficie mi santo entierro
como mi familia cristianamente reclamará
y que recogerá en el cepillo dinero suficiente
para una puta.
También darás trabajo al poli que
te busque por las calles sin éxito
hasta que el crimen proscriba.
Además, después de muerto, seré comida
de cucarachas, lombrices y moscas para cuya
exterminación será necesaria la contratación
de una empresa fumigadora y cuyos empleados
celebrarán el éxito de la misión
en un bar y que, una vez borrachos,
volverán a casa y preñarán a sus dormidas mujeres.
Por eso si me matas esta misma noche,
no solo moverás a todo el personal
del negocio de la muerte
sino que también engendráras
vida de un solo cuchillazo,
pero que conste que solo quiero que me mates tú,
porque quiero elevarte a la categoría de heroína
de mártir, de diosa,
será mi regalo de feliz asesinato.
Y solo quiero que me mates tú porque eres la única
a la que podría perdonarselo todo.


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