Creo que las musas deben matar
a los poetas.
Estoy convencido de que si las víctimas
conocieran de antemano a sus agresores,
muchos serían perdonados.
Y también creo que dicho acto supondrá
una maniobra política que sacará
a este país de la crisis porque si tu me matas
esta misma noche darás trabajo a:
los enfermeros que constaten mi defunción,
el taxidermista que adecente mi cadáver,
Un chófer de coches fúnebres.
El cura que oficie mi santo entierro
como mi familia cristianamente reclamará
y que recogerá en el cepillo dinero suficiente
para una puta.
También darás trabajo al poli que
te busque por las calles sin éxito
hasta que el crimen proscriba.
Además, después de muerto, seré comida
de cucarachas, lombrices y moscas para cuya
exterminación será necesaria la contratación
de una empresa fumigadora y cuyos empleados
celebrarán el éxito de la misión
en un bar y que, una vez borrachos,
volverán a casa y preñarán a sus dormidas mujeres.
Por eso si me matas esta misma noche,
no solo moverás a todo el personal
del negocio de la muerte
sino que también engendráras
vida de un solo cuchillazo,
pero que conste que solo quiero que me mates tú,
porque quiero elevarte a la categoría de heroína
de mártir, de diosa,
será mi regalo de feliz asesinato.
Y solo quiero que me mates tú porque eres la única
a la que podría perdonarselo todo.
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