Hablo de ti a todas las ciudades que visito,
todas ciudades de interior
en las que el mar es un rumor lejano,
una baratija para burgueses en agosto.
Le hablo de ti a todas
las ciudades que conozco,
ciudades de un país sin pasado,
con un proletariado que asiente
y se marcha cabizbajo
y que no tiene noticias de ti.
Hablo de ti a todas las ciudades que conozco
y todas te conocen,
igual que te conocen las azafatas,
el revisor del tren,
las revistas tan cutres que olvida la gente
en los asientos de los trenes
de media distancia de RENFE.
Hablo de ti a los bañistas que van en autobús
a mi lado y que miran escépticos
mis ojos pasados,
por desgracia desde los trenes de media distancia
nunca se ve el mar, un mar que también te conoce,
que también conoce tus rodillas,
tu pasado, tu nostalgia de gato herido,
tu infancia sin playas.
Me hablan de ti las ciudades que visito
y nunca te termino de conocer...
>>Informamos a los señores viajeros
que está terminantemente prohibido fumar
en todo el recinto.
Me llaman al orden los empleados de seguridad
y nunca estás tú
en las ciudades que visito,
todas ciudades de interior en las que el mar
es un invento de los americanos,
nunca estás tú en la estación vacía,
en mi lado de la cama,
en el asiento contiguo del tren
mirando desde la ventana un camino sin mar.
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