Cuando un dedo conoce a un clítoris
puede que los ojos en el mundo superior
ni siquiera se hayan cruzado.
Los ojos siempre rehuyen
se retrotraen
hacia el interior
periscópicos se cierran
cuando el dedo los busca por dentro
de la carne
por un camino equivocado.
Suele pasar que cuando los ojos
se conocen por primera vez
los dedos y el clítoris no vuelven a verse.
Y hay otras historias en las que los dedos
acarician los hilos de los bolsillos
y fuera
en febrero
se conocen dos pares de ojos
los mios y otros femeninos
ojos que crees conocer a fondo
a simple vista
que ves cansados de trabajar
somnolientos
ojos que saben
que los conoces
que miran en el espejo del baño
un cuerpo húmedo y triste
que guarda un clítoris sin amigos
al que nunca presentaré
mis dedos.
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